Cristal de una ventana cubierto de condensación, con gotas que resbalan y el jardín desenfocado al otro lado

Cristales empañados en tu casa nueva: qué hacer el primer invierno

Equipo Manzanos Hábitat · · 7 min de lectura

Es una de las consultas que más se repiten en cualquier obra nueva cuando llega el frío. La familia estrena casa en otoño, pasa las primeras noches con la calefacción puesta y una mañana de noviembre encuentra los cristales de los dormitorios chorreando por dentro. La pregunta es inmediata: ¿la casa está mal hecha?

Casi nunca. Pero hay casos en los que sí conviene reclamar, y distinguirlos es sencillo si se sabe qué mirar. En la Ribera del Ebro, con sus nieblas de invierno y sus mañanas frías, el primer invierno de una casa nueva es justo cuando se pone a prueba.

Puntos clave

  • Una casa recién terminada todavía guarda agua de la obra en morteros, yesos, soleras y pinturas, y la suelta durante los primeros meses.
  • Una familia de cuatro personas genera, según distintas fuentes técnicas, entre 9 y 15 litros de vapor de agua al día solo respirando, cocinando, duchándose y tendiendo ropa.
  • La humedad relativa recomendable en casa en invierno está entre el 40% y el 60%. Un higrómetro de pocos euros lo dice con exactitud.
  • Desde 2006 el Código Técnico exige a toda vivienda nueva ventilación continua (sección HS 3), y desde 2017 fija que el CO₂ medio anual de cada estancia no supere las 900 ppm.
  • Tapar rejillas o apagar la extracción es el error más común y el que más condensación provoca.
  • Si la humedad aparece después de llover o siempre en la misma pared, puede ser filtración: eso sí lo cubre la garantía trienal de la LOE.

Por qué una casa recién hecha suda más

Un edificio nuevo se construye con mucha agua. El hormigón, los morteros, el yeso de las paredes y la pintura se ejecutan en húmedo, y esa agua no desaparece el día que se entregan las llaves: sale poco a poco hacia el aire interior durante los primeros meses de uso.

Si la casa se entrega en otoño, esa salida coincide con el momento en que se cierran las ventanas y se enciende la calefacción. El aire caliente del interior carga humedad y, al tocar la superficie más fría de la casa (normalmente el cristal, sobre todo de madrugada), se condensa en gotas.

Ninguna fuente técnica seria da un plazo exacto para ese secado, porque depende de los materiales, de la época en que se terminó la obra, de la ventilación y del uso de la calefacción. Lo que importa es la tendencia: si la humedad baja semana a semana, es humedad de obra y se irá sola.

El vapor que fabricamos sin darnos cuenta

A esa agua de obra se suma la que produce la propia vida diaria. Respirar, ducharse con agua muy caliente, cocinar sin tapa, secar la ropa en un tendedero interior o tener muchas plantas añade vapor de forma continua.

Las cifras varían según la fuente, pero una familia de cuatro personas genera aproximadamente entre 9 y 15 litros de vapor al día. En una casa bien aislada y hermética, que es precisamente lo que exige hoy la normativa energética, ese vapor no se escapa por rendijas como en una casa antigua. O lo saca la ventilación, o se queda dentro.

Esa es la paradoja que confunde a muchos compradores: la casa antigua de los padres “no sudaba” porque perdía calor y aire por todas partes. La nueva es mucho más eficiente, como explicamos al hablar del certificado energético de letra A, y por eso depende de que su sistema de ventilación funcione como se diseñó.

Qué dice el Código Técnico sobre la ventilación

La sección HS 3 “Calidad del aire interior” del Código Técnico de la Edificación obliga a que las viviendas nuevas tengan un sistema de ventilación que renueve el aire de forma continua, no solo cuando alguien abre una ventana.

El esquema habitual es sencillo: el aire limpio entra por los dormitorios y el salón (a través de aireadores en la carpintería o de bocas de impulsión) y se extrae por la cocina y los baños, que es donde se genera más humedad.

La modificación de 2017 cambió la forma de medir el objetivo. En lugar de fijar solo caudales, exige que en cada estancia habitable la concentración media anual de CO₂ sea inferior a 900 ppm y limita el tiempo por encima de 1.600 ppm. El CO₂ es un buen indicador de si el aire se está renovando: donde se acumula, también se acumula el vapor.

La consecuencia práctica es clara: la ventilación de una casa nueva está pensada para funcionar siempre. Si se tapa, se apaga o se bloquea, la casa pierde precisamente la pieza que evita la condensación.

Los errores que más humedad provocan

La mayoría de los casos de condensación en viviendas nuevas no se deben a la construcción, sino a hábitos del primer invierno. Los más frecuentes:

  1. Tapar los aireadores de las ventanas o las rejillas porque “entra frío”. Es el más habitual y el más dañino.
  2. Apagar el extractor o la ventilación mecánica para ahorrar luz o por el ruido. Su consumo es muy bajo comparado con el problema que evita.
  3. Tender la ropa dentro de casa sin ventilar la estancia. Una colada puede soltar varios litros de agua.
  4. Mantener la temperatura muy baja en algunas estancias y alta en otras. Los dormitorios fríos, con la puerta cerrada, son donde más cristales amanecen mojados.
  5. Colocar muebles pegados a los muros exteriores, sobre todo armarios, que dejan una zona fría sin circulación de aire.

Diez minutos de ventilación cruzada por la mañana siguen siendo útiles en una casa nueva, sobre todo durante el primer invierno, pero no sustituyen al sistema de ventilación: lo complementan.

En la Ribera: nieblas, cierzo y mañanas frías

El clima del corredor del Ebro añade su propio matiz. Los inviernos en Azagra, Villafranca, San Adrián o Calahorra combinan días de niebla persistente, con aire exterior muy húmedo, y días de cierzo, un viento seco y frío.

En los días de niebla, abrir las ventanas de par en par aporta poco para secar el interior, porque el aire que entra ya viene cargado de humedad. En los de cierzo, en cambio, unos minutos de ventilación renuevan el aire muy rápido. Por eso, en la Ribera tiene sentido ventilar de forma natural en las horas secas y dejar que el sistema de la casa haga el trabajo continuo el resto del tiempo.

Una calefacción estable ayuda más que los picos de calor. Con aerotermia y suelo radiante, una solución muy habitual en obra nueva, las superficies de la casa se mantienen templadas y hay menos puntos fríos donde el vapor pueda condensar.

Condensación o filtración: cómo distinguirlas

Aquí está la diferencia que importa de verdad, porque una es cuestión de uso y la otra puede ser un defecto:

SeñalProbablemente condensaciónProbablemente filtración
Cuándo aparecePor la mañana, tras la noche con la casa cerradaDespués de llover, o tras días de lluvia
Dónde apareceCristales, esquinas frías, detrás de armariosSiempre en la misma pared, techo o encuentro
Cómo evolucionaMejora al ventilar y al subir la temperaturaNo mejora al ventilar
AspectoGotas en el cristal, puntos de moho en esquinasManchas que crecen, pintura que se abomba

Si ventilando y calentando la humedad baja, casi seguro es condensación. Si aparece tras la lluvia o avanza siempre en el mismo sitio, hay que avisar a la promotora cuanto antes.

Qué cubre la garantía

La Ley de Ordenación de la Edificación da al comprador de obra nueva una garantía de tres años para los defectos que afectan a la habitabilidad, y ahí entran las humedades por filtración, los fallos de aislamiento o una instalación de ventilación que no funcione como exige el proyecto. Lo contamos en detalle en la guía de garantías de la obra nueva.

La condensación causada por el uso (rejillas tapadas, ropa tendida dentro, extracción apagada) no es un defecto de construcción. Por eso, antes de reclamar conviene documentar: fotos con fecha, lecturas del higrómetro y qué medidas se han tomado. Si con la ventilación funcionando y hábitos normales la humedad no baja, ese registro es lo que permite demostrar que el problema es de la casa.

Preguntas frecuentes

¿Qué humedad debe tener una casa en invierno?

La mayoría de guías técnicas sitúan el rango saludable entre el 40% y el 60% de humedad relativa. Por debajo, el aire resulta seco; por encima, aumenta el riesgo de condensación y moho.

¿Es mucho un 70% de humedad dentro de casa?

Sí, de forma sostenida es alto. Un 70% mantenido en invierno favorece la condensación en cristales y esquinas frías. Si es un pico puntual tras la ducha o al cocinar, es normal y debe bajar en poco tiempo con la extracción funcionando.

¿Cuánto tarda en secarse una casa nueva?

No hay una cifra única: depende de los materiales, la estación en que se terminó la obra, la ventilación y la calefacción. Lo habitual es notar la mejora a lo largo del primer invierno. La señal buena es que la humedad baje de forma progresiva.

¿Cómo saber si la humedad es por condensación o por filtración?

La condensación aparece sobre todo por la mañana, en cristales y zonas frías, y mejora al ventilar. La filtración está ligada a la lluvia y aparece siempre en el mismo punto. La tabla de este artículo resume las diferencias.

¿Quién paga las humedades en una vivienda nueva?

Si se deben a un defecto de construcción que afecta a la habitabilidad, la responsabilidad es de los agentes de la edificación durante los tres años de la garantía trienal. Si se deben al uso de la vivienda, no están cubiertas.

¿Sirve un deshumidificador?

Puede ayudar en momentos puntuales, por ejemplo durante las primeras semanas o para secar ropa, pero no sustituye a la ventilación. Si hace falta tenerlo encendido todo el invierno, algo en la ventilación de la casa no está funcionando.

Una casa nueva que respira bien

Las viviendas de obra nueva de hoy son más cálidas, más silenciosas y consumen mucho menos que las de hace veinte años. La contrapartida es que necesitan que el aire se renueve de forma controlada, y conocer cómo funciona ese sistema es parte de estrenar casa.

Si estás valorando una vivienda en MH Villafranca o en MH Azagra y quieres saber cómo se resuelve la ventilación y la climatización en cada proyecto, escríbenos a mh@manzanos.com y te lo explicamos con los planos delante.

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